Y te miro, y me miras, y sonríes, y sonrío y no son necesarias las palabras, porque solo con fijarme en tus gestos, en tu forma de mirarme, en el brillo que tienen tus ojos en este mismo instante, se perfectamente que es uno de esos momentos de tardes prometedoras, con atardeceres preciosos que culminan con un beso perfecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario